"Curioso viajero que has conducido tus pasos hasta este lugar, seas bienvenido. No tengas miedo y pasa. Cruza el umbral que te separa de la realidad y permite que te guíe entre los escritos que aquí encontrarás. Déjame intentar llevarte a otros mundos sin abandonar el suelo que pisas. Lo que te ofrezco es humilde y sencillo, pero cargado de sentimiento y dedicación. Así es... un poco más... estás a punto de descubrir de lo que te hablo..."
viernes, octubre 15
In the Summertime - Derek Sherinian
sábado, octubre 9
EDV - Sepultus
Estaba totalmente convencido de que lo había enterrado. Recordaba perfectamente el sonido de su martillo golpeando con fuerza aquellos clavos oxidados que había encontrado en su viejo taller para sellar el improvisado ataúd de madera gris. Aún estando tan seguro, había algo dentro de su ser que lo inquietaba; algo que le decía que las cosas no habían salido como él creía o quería creer. Esa terrible sensación lo había mantenido despierto toda la noche. Su cuerpo sudoroso sobre la cama no paraba de revolverse sumido en siniestras pesadillas que lo despertaban con la boca seca y pastosa y el corazón terriblemente acelerado dentro de su pecho. No pudo evitar volver a mirar sus uñas ennegrecidas tras haber excavado con sus manos desnudas la húmeda tierra para abrir el agujero donde depositaría el ataúd; y allí, en la esquina de la habitación, tendida sobre el suelo, estaba la pala manchada de barro con la que se había ayudado para dicha tarea… Si, lo había enterrado. ¿O quizás el agujero era poco profundo?
No podía soportar aquella incertidumbre que lo estaba consumiendo poco a poco haciéndole enloquecer. Se desarropó bruscamente y saltó de la cama. Miró a través de la ventana escudriñando el horizonte con la mirada nerviosa, intentando vislumbrar en la oscuridad de la noche el lugar donde hora antes había realizado tan aterradora tarea. Tenía que asegurarse que todo estaba igual a como lo dejó. Rápidamente se puso la misma camisa blanca ahora ensuciada de tierra y los negros pantalones calados de barro apelmazado por debajo de las rodillas. Cruzó la habitación de dos zancadas, aferró el pomo de la puerta y se paró en seco. ¿Qué estaba haciendo? Era una completa estupidez salir a comprobar lo evidente. Se llevó la mano a la cabeza y peinó su cabello negro y desaliñado mientras se encontraba con la mirada absorta en el suelo y una excéntrica sonrisa cruzaba su rostro… Se maldijo a sí mismo por lo que había estado a punto de hacer mientras volvía a desnudarse y a meterse en la cama. Era una locura pensar que algo hubiera podido salir mal. El agujero era muy hondo, o por lo menos eso le pareció a él. Había que tranquilizarse. Respiró hondo y templó sus nervios. Recorrió con la mirada los estantes de su habitación, contemplando todas sus creaciones; sus inanimadas y tranquilas creaciones. Todos sus títeres lo miraban con sus ojos carentes de emoción, pero él sabía que todos lo culpaban por haber manipulado aquel extraño libro que un maldito día llegó hasta sus manos. ¿Por qué razón tuvo que formular aquellas extrañas palabras que ni él sabía lo que significaban? ¿Qué pretendía conseguir? Cualquier cosa menos aquello. ¡Quién iba a pensar que lograría dotar de vida y maldad a aquél siniestro títere! Volvió a ser presa del pánico. Volvió a incorporarse de forma violenta y se sorprendió cruzando el angosto pasillo para salir al porche. Y allí estaba él… con sus miembros de madera y sus engranajes manchados de barro… Una risa histérica brotó de la garganta de su creador, hincándose de rodillas y plantando las manos en el suelo contemplando con ojos saltones lo que tenía ante él.
Estaba totalmente convencido de que lo había enterrado. Recordaba perfectamente el sonido de su martillo golpeando con fuerza aquellos clavos oxidados que había encontrado en su viejo taller… Lo imposible se acababa de esfumar.
Magister
viernes, julio 23
Nana - WarCry
PERO PRONTO HA DE VOLVER
CUANDO SUENEN SUS TAMBORES
DE SEGURO MORIRÉ
HAN MUERTO TODOS LOS MÍOS
SOLO YO... SIGO EN PIE
TODOS ERAN MIS AMIGOS
PERO PRONTO LOS VERÉ
PUES YO TAMBIÉN ESTOY HERIDO
HERIDO DE GRAVEDAD
LO SÉ AL VER CORRER MI SANGRE
ÁVIDA DE MI ESCAPAR
DE ESTE CUERPO MALHERIDO
QUE NUNCA DUDO EN ARRIESGAR
SU VIDA EN POS DE UN SUEÑO
QUE YA NO CONSEGUIRÁ
ME ATARE A MI ESTANDARTE
FIEL SÍMBOLO DE MI FE
SI LLEGA ANTES LA MUERTE
QUE ELLOS ME ENCUENTREN EN PIE
EN PIE Y DESAFIANTE
COMO YO SIEMPRE VIVÍ
QUE TENGAN CLARO EN SUS MENTES
QUE YO JAMÁS ME RENDÍ
Y ESTOY PERDIENDO EL SENTIDO
YA CASI NO PUEDO VER
MUERTE ESPERA UN MOMENTO
QUE PRONTO HAN DE VOLVER
VEO VENIR UNA DAMA SONRIENDO HACIA MÍ
SI ESA DAMA ES LA MUERTE
¿QUIÉN TIENE MIEDO A MORIR?
VIENE CANTANDO UNA NANA
DE MI TIERRA NATAL
ME LA CANTABA MI MADRE
NUNCA LA PODRÉ OLVIDAR
jueves, julio 15
La llamada del Cairo
El justiciero sol del desierto se levanta perezoso entre las dunas dispuesto un día más a abrasar la ancestral ciudad del Cairo. La urbe despierta lentamente con las primeras luces del alba, iluminando las estrechas y angostas calles de ladrillo rojo y adobe. El ladrido lastimero de un perro callejero rompe el silencio que había reinado durante la noche en la vetusta plaza central de la ciudad y al fondo, bajo los arcos de la galería comercial, entre despojos y cartones viejos, unos vagabundos se revuelven adormilados ante el despertar de lo que será otro día más en sus despreciables vidas. Los nativos comienzan a salir de sus modestas casas para buscarse el sustento desempeñando el incierto y no siempre fructífero papel de guías entre los turistas venidos de todo el mundo. Al otro extremo de la ciudad, en el barrio británico, los ingleses sacan a pasear sus trajes de colonizadores y aventureros para empezar a disfrutar de un nuevo día en su colonia...El Cairo. Antaño ciudad hegemónica bajo poderosas dinastías egipcias encabezadas por poderosos y divinos faraones de voluntad férrea. Pero en estos días que corren con pies ligeros sobre este caótico 1920 las cosas han cambiado. Ahora el Cairo es una porción del Próximo Oriente en manos de la poderosa Inglaterra; una Inglaterra que observa con entusiasmo como su colonia rebosa historia bajo las imperiosas dunas del desierto. Y es que, recientemente, estos años 20 han sido bautizados por las principales potencias europeas como el momento de mayor apogeo de los yacimientos y descubrimientos arqueológicos e históricos más importantes de todos los tiempos, y como no podría ser de otra manera, el Cairo es uno de los principales protagonistas, por no decir el único e inigualable protagonista. De esta forma, como todos comprenderéis, es imposible resistirse a la llamada del Cairo.
Magister