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miércoles, diciembre 29

El Sabio

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba
que solo se sustentaba
con las hierbas que cogía.
-¿Habrá otro?- entre sí decía
¿más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió
halló la respuesta
viendo que iba otro sabio cogiendo
las hierbas que él arrojó.


Rescatado de la imperecedera memoria de mi abuela Carmen, de 90 años.


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Aquí os dejo otra de las rimas que me recitó mi abuela estos días atrás. Ella me decía que esto es un consejo moral que deberíamos aplicar siempre; que si la gente tuviera siempre presente cosas como estas todo iría mucho mejor. No me quedó otra alternativa mas que darle la razón.

lunes, diciembre 27

España

Al occidente de Europa
se halla la fértil España
por altos montes y mares
en contorno resguardada.

Al norte los Pirineos
la dividen de la Francia
sirviendo sus altas cumbres
de límites y de montañas.

Dos mares al medio día
sus costas en torno bañan
y un estrecho la divide
de las costas africanas.

Galicia yace al ocaso
a Portugal apegada
y el Atlántico es el foso
que defiende aquellas playas.

Muchos y abundantes ríos
cruzan el hispano suelo
dándole luz y vida
como las venas al cuerpo.

El Guadiana que en La Mancha
se esconde por largo trecho
y a la ardiente Extremadura
frescura y pastos da luego.

Mientras el Guadalquivir
padre de grandes ingenios
en Córdoba y Sevilla
proclama ufano su Imperio.

Rescatado de la imperecedera memoria de mi abuela Carmen, de 90 años.

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Lo que aquí os dejo hoy es fruto de estos días de festejos en los que la familia se reúne al completo y, a veces, se rememoran ciertas cosas de la infancia de los más mayores. Así fue como mi abuela, nombrada más arriba, una buena mañana comenzó a hablar conmigo largo y tendido, como a ella le gusta, y empezó a recitarme de memoria algunas rimas sobre lo que ella estudiaba u oía de sus padres. Cosas como la que aquí os comparto ahora brotaron de sus labios con una fluidez y facilidad asombrosa. No dudé en tomar nota. Cosas como estas no pueden caer en el olvido.

martes, noviembre 9

Esto


Dicen que finjo o miento
todo lo que escribo. No.
Yo simplemente siento
con la imaginación.
No uso el corazón.

Todo lo que sueño o vivo,
lo que me falla o termina,
es como una terraza
sobre otra cosa aún.
Esa cosa es la que es bella.

Por eso escribo en medio
de lo que no está cerca,
libre de mi titubeo,
serio de lo que no es.
¿Sentir? ¡Sienta quien lee!

Fernando Pessoa

sábado, junio 5

Mensaje a las estatuas


Vosotras, piedras
violentamente deformadas,
rotas
por el golpe preciso del cincel,
exhibiréis aún durante siglos
el último perfil que os dejaron:
senos inconmovibles a un suspiro,
firmes
piernas que desconocen la fatiga,
músculos
tensos
en su esfuerzo inútil,
cabelleras que el viento
no despeina,
ojos abiertos que la luz rechazan.
Pero
vuestra arrogancia
inmóvil, vuestra fría
belleza,
la desdeñosa fe del inmutable
gesto, acabarán
un día.
El tiempo es más tenaz.
La tierra espera
por vosotras también.
En ella caeréis por vuestro peso,
seréis,
si no cenizas,
ruinas,
polvo, y vuestra
soñada eternidad será la nada.
Hacia la piedra regresaréis piedra,
indiferente mineral, hundido
escombro,
después de haber vivido el duro, ilustre,
solemne, victorioso, ecuestre sueño
de una gloria erigida a la memoria
de algo también disperso en el olvido.



Ángel González

martes, junio 1

Eso era amor

Le comenté:
—Me entusiasman tus ojos.

Y ella dijo:
—¿Te gustan solos o con rimel?

—Grandes,
respondí sin dudar.

Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.



Ángel González (Oviedo, 1925)

miércoles, mayo 26

Ítaca


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.


Konstantínos Kaváfis