EL ENEMIGO SE HA IDO
PERO PRONTO HA DE VOLVER
CUANDO SUENEN SUS TAMBORES
DE SEGURO MORIRÉ
HAN MUERTO TODOS LOS MÍOS
SOLO YO... SIGO EN PIE
TODOS ERAN MIS AMIGOS
PERO PRONTO LOS VERÉ
PUES YO TAMBIÉN ESTOY HERIDO
HERIDO DE GRAVEDAD
LO SÉ AL VER CORRER MI SANGRE
ÁVIDA DE MI ESCAPAR
DE ESTE CUERPO MALHERIDO
QUE NUNCA DUDO EN ARRIESGAR
SU VIDA EN POS DE UN SUEÑO
QUE YA NO CONSEGUIRÁ
ME ATARE A MI ESTANDARTE
FIEL SÍMBOLO DE MI FE
SI LLEGA ANTES LA MUERTE
QUE ELLOS ME ENCUENTREN EN PIE
EN PIE Y DESAFIANTE
COMO YO SIEMPRE VIVÍ
QUE TENGAN CLARO EN SUS MENTES
QUE YO JAMÁS ME RENDÍ
Y ESTOY PERDIENDO EL SENTIDO
YA CASI NO PUEDO VER
MUERTE ESPERA UN MOMENTO
QUE PRONTO HAN DE VOLVER
VEO VENIR UNA DAMA SONRIENDO HACIA MÍ
SI ESA DAMA ES LA MUERTE
¿QUIÉN TIENE MIEDO A MORIR?
VIENE CANTANDO UNA NANA
DE MI TIERRA NATAL
ME LA CANTABA MI MADRE
NUNCA LA PODRÉ OLVIDAR
"Curioso viajero que has conducido tus pasos hasta este lugar, seas bienvenido. No tengas miedo y pasa. Cruza el umbral que te separa de la realidad y permite que te guíe entre los escritos que aquí encontrarás. Déjame intentar llevarte a otros mundos sin abandonar el suelo que pisas. Lo que te ofrezco es humilde y sencillo, pero cargado de sentimiento y dedicación. Así es... un poco más... estás a punto de descubrir de lo que te hablo..."
viernes, julio 23
jueves, julio 15
La llamada del Cairo
El justiciero sol del desierto se levanta perezoso entre las dunas dispuesto un día más a abrasar la ancestral ciudad del Cairo. La urbe despierta lentamente con las primeras luces del alba, iluminando las estrechas y angostas calles de ladrillo rojo y adobe. El ladrido lastimero de un perro callejero rompe el silencio que había reinado durante la noche en la vetusta plaza central de la ciudad y al fondo, bajo los arcos de la galería comercial, entre despojos y cartones viejos, unos vagabundos se revuelven adormilados ante el despertar de lo que será otro día más en sus despreciables vidas. Los nativos comienzan a salir de sus modestas casas para buscarse el sustento desempeñando el incierto y no siempre fructífero papel de guías entre los turistas venidos de todo el mundo. Al otro extremo de la ciudad, en el barrio británico, los ingleses sacan a pasear sus trajes de colonizadores y aventureros para empezar a disfrutar de un nuevo día en su colonia...El Cairo. Antaño ciudad hegemónica bajo poderosas dinastías egipcias encabezadas por poderosos y divinos faraones de voluntad férrea. Pero en estos días que corren con pies ligeros sobre este caótico 1920 las cosas han cambiado. Ahora el Cairo es una porción del Próximo Oriente en manos de la poderosa Inglaterra; una Inglaterra que observa con entusiasmo como su colonia rebosa historia bajo las imperiosas dunas del desierto. Y es que, recientemente, estos años 20 han sido bautizados por las principales potencias europeas como el momento de mayor apogeo de los yacimientos y descubrimientos arqueológicos e históricos más importantes de todos los tiempos, y como no podría ser de otra manera, el Cairo es uno de los principales protagonistas, por no decir el único e inigualable protagonista. De esta forma, como todos comprenderéis, es imposible resistirse a la llamada del Cairo.
Magister
sábado, junio 5
Mensaje a las estatuas

Vosotras, piedras
violentamente deformadas,
rotas
por el golpe preciso del cincel,
exhibiréis aún durante siglos
el último perfil que os dejaron:
senos inconmovibles a un suspiro,
firmes
piernas que desconocen la fatiga,
músculos
tensos
en su esfuerzo inútil,
cabelleras que el viento
no despeina,
ojos abiertos que la luz rechazan.
Pero
vuestra arrogancia
inmóvil, vuestra fría
belleza,
la desdeñosa fe del inmutable
gesto, acabarán
un día.
El tiempo es más tenaz.
La tierra espera
por vosotras también.
En ella caeréis por vuestro peso,
seréis,
si no cenizas,
ruinas,
polvo, y vuestra
soñada eternidad será la nada.
Hacia la piedra regresaréis piedra,
indiferente mineral, hundido
escombro,
después de haber vivido el duro, ilustre,
solemne, victorioso, ecuestre sueño
de una gloria erigida a la memoria
de algo también disperso en el olvido.
Ángel González
martes, junio 1
Eso era amor
Le comenté:
Y ella dijo:
—Grandes,
Y también sin dudar
—Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
—¿Te gustan solos o con rimel?
—Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
Ángel González (Oviedo, 1925)
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